domingo , octubre 22 2017
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Los cuidados de la piel madura

La década de los cuarenta marca el inicio de los trastornos propios de la menopausia y tiene que enfrentarse a la falta de tono muscular y a la flacidez. A los cincuenta, las arrugas no importan tanto como mantener la piel sana y cuidada. La madurez se deja sentir en la piel, que a partir de los cuarenta años inaugura su particular batalla contra la gravedad. Las patas de gallo se hacen más profundas, el rictus nasofacial se acentúa y el óvalo facial empieza a desvirtuarse. La tersura se esfuma como consecuencia de los procesos que acontecen tanto en la dermis como en la epidermis. Las fibras de colágeno y elastina propias de la dermis ven mermada su capacidad de regeneración. El grosor de las capas que componen la epidermis también disminuye porque las células basales, únicas en la epidermis capaces de regenerarse, pierden vitalidad y reaccionan más torpemente frente a las agresiones. Sin quirófano ni bisturí Las técnicas y cosméticos de última generación obran milagros sobre la piel madura con un efecto lifting que no tiene nada que envidiar al bisturí. Primero se realiza un peeling vegetal a base de P50, un activo que hace frente a las agresiones mecánicas. A continuación, se procede a un primer lifting aplicado con una crema rica en aminoácidos mediante un masaje de remonte que encaje las facciones. Luego se da una mascarilla de visaelastina, pletórica de minerales y vitaminas, que luego se retira para ejercer sobre el rostro un masaje de drenaje. Tras estos pasos, la cara está preparada para someterse al Remodeling Face. Se trata de una novedosa técnica que por medio de un aparato dotado de esponjas transmite tres corrientes diferentes a la piel. La corriente de alta frecuencia sirve para oxigenar los tejidos, la de baja frecuencia lo tonifica y estimula, mientras que la corriente galbánica propicia la penetración de los principios activos aplicados con anterioridad. El tratamiento completo cuesta 50 euros por sesión y se considera que con 10 sesiones es suficiente. Los 50 también pueden ser bellos Las arrugas y la flacidez se imponen cuando la piel alcanza el medio siglo. La ley de la gravedad ha ganado la batalla, pero todavía queda mucha belleza por delante. Ahora el objetivo prioritario es ganar luminosidad en el rostro a base de mantener la piel sana y bien cuidada con los cosméticos y tratamientos que a partir de entonces demanda. Es el momento de seguir mimando la frágil armadura que cubre el cuerpo para que no pierda luz, suavidad y energía. Su principal caballo de batalla son las manchas, que se hacen fuertes en la piel ante la envergadura de los desequilibrios melanocíticos y los abusos infringidos a la hora de tomar el sol. El velo rejuvenecedor Entre los tratamientos más exitosos para quienes sobrepasan los cincuenta destaca el llamado velo rejuvenecedor, capaz de difuminar manchas y arrugas al tiempo que devuelve a la piel su luminosidad perdida. En primer lugar se procede a exfoliar la epidermis con un velo o mascarilla que contiene ácidos de frutas. A continuación se aplica una ampolla de vitamina C pura, que mediante un masaje de drenaje linfático se introduce en la piel para descongestionarla, oxigenarla y calmarla. El tratamiento termina con la aplicación de una mascarilla blanqueadora, compuesta por tres cuartas partes de vitamina C y una de leche de burra, y una crema apropiada a las necesidades de cada piel. Los resultados se aprecian a partir de la cuarta o quinta sesión, aunque como mínimo se recomiendan diez sesiones. El precio de cada sesión es de 50 euros aproximadamente.

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