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En verano, Sol y Sangría

Como en el caso del gazpacho, es imposible fijar una sola receta ortodoxa sobre cómo se ha de preparar una sangría y sus ingredientes. Es más bien un concepto en torno al cual se permiten infinitas variaciones. En el calor veraniego la sangría es el refresco de moda. La práctica de combinar el vino con otros sabores que provienen de hierbas aromáticas, raíces o frutas, data de hace muchos cientos de años. Los griegos aligeraban sus espesos vinos con agua natural, e incluso marina. El Hipocrás medieval es un camino que conduce hasta los vermuts actuales, que son de pura estirpe italiana. Ahora que los beneficios cardiovasculares del vino han sido afirmados por los médicos, la combinación de fruta fresca y vino tinto está siendo muy reivindicada por los defensores de la dieta mediterránea. La mejor sangría, al menos la más adaptable a la mesa, estará hecha con un vino bastante poderoso y necesitará poco azúcar, pero sí mucha fruta. Preparar la sangría La preparación de la sangría es muy sencilla. Los ingredientes son diferentes según el tipo de sangría que se quiera hacer. Se necesita básicamente un litro de vino tinto, un cuarto de litro de soda, cáscaras de limón y naranja, ambas finamente cortadas, y azúcar según el gusto de los comensales. A todo esto le han de acompañar varios cubitos de hielo. Se vierte el vino en una jarra de buen tamaño. Allí se deja caer en su interior dos o tres mondaduras de naranja y limón y los cubos de hielo. El azúcar se administra a gusto del consumidor, más o menos dulce, y conviene disolverlo en un poco de vino antes de que esté frío. Una vez frío el tinto será más difícil lograrlo. Se suele servir en la jarra con una cuchara de madera para agitar el fondo. También se pueden agregar licores de frutas cítricas en una mezcla de 50 cc por litro de vino, pero esto es algo opcional. Lo prudente es dejar reposar la sangría en el refrigerador durante aproximadamente una hora, y agregar los cubos de hielo cuando esté en la mesa para no aguarla demasiado. Varias recetas más Existen tantas recetas como formas de preparar la sangría. Es una bebida muy personal y por ello cada uno escoge los ingredientes y los mezcla a su gusto. Por ejemplo, mezclando el jugo de un limón y una naranja, junto a dos cucharadas de azúcar y otra naranja y otro limón (pero cortados en trozos). Se añade un litro de vino negro, medio litro de soda, Cointreau y Coñac según se quiera. Se mezclan todos los ingredientes en una jarra grande o en una ponchera y se pone en la nevera para enfriar. En el momento de servir, se le añaden unos cuantos cubitos de hielo. El azúcar se puede reemplazar por almíbar. Si se quiere, se pueden cambiar las frutas y utilizar trozos de lima o de melocotón. En la sangría también pueden incluirse plátanos y manzanas cortadas en pequeños pedazos sin quitarles la piel. De la misma forma, también se pueden añadir melocotones amarillos, paraguayos, nectarinas o melón. En el verano español, la sangría se ha popularizado desde hace muchos años. La combinación de vino tinto con frutas y soda recorre la península al amparo del turismo internacional. En esta época del año la sangría se convierte en una de las bebidas favoritas. Su ventaja ha sido, y es, tener alma de vino y ser apta para acompañar casi cualquier plato, siempre desde el punto de vista turístico.

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