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Leche, todo lo que necesitas saber

Al ir a comprar la leche la pregunta suele ser ¿me conviene? Los diferentes tipos inducen a la duda. Conocer el aporte de cada una y su composición es básico para elegir bien. Y con una buena elección se consigue una buena nutrición. Cualquier leche comercializada ha sido tratada previamente para evitar que los microorganismos existentes en ella se deterioren rápidamente, y se conviertan en la causa de enfermedades entre los consumidores. Es importante destacar que la leche es uno de los alimentos que se descompone con más facilidad. La homogeneización de la leche se hace siempre y previamente a cualquier tratamiento térmico. De entre todos los alimentos bajos en grasa, los lácteos son los más consumidos en España. La leche es, sin duda, un gran alimento. Destaca por su aporte de grasa, proteínas de gran calidad, calcio y vitaminas entre otros elementos nutritivos de primer orden. Su único inconveniente es su elevado contenido en grasa. De ahí su gran poder calórico.

LA LECHE SEGÚN SU GRASA

Por su composición hay diferentes tipos de leche. Un elemento muy importante es el contenido en grasa que posea la leche. Entera. Se denomina así si la grasa que contiene no supera el 3% del total. Se consume mucho. Los médicos la aconsejan por su contenido en calcio y vitaminas A y D. Si el consumidor no tiene problemas de sobrepeso es la más recomendable. Guarda todos los componentes y ventajas de la leche original, anterior a los procesos de conservación. Semidesnatada. Tiene un nivel de grasa mínimo de un 1% y máximo de un 1´8%. Es la más consumida actualmente. Mantiene la mayoría de las propiedades de la leche pero con la salvedad de que elimina ciertas grasas. Según la diferente marca, el aporte nutricional puede variar. Desnatada. Tiene un contenido en grasa no superior al 0´5%. No se consume mucho porque prescinde de varios elementos nutricionales que se consideran básicos. La leche enriquecida recupera aquellos componentes y propiedades básicas que se pueden perder en los procesos tecnológicos de conservación. Los fabricantes están obligados a detallar en al etiqueta del recipiente en qué cuantía y con qué elementos concretos se ha enriquecido la leche.

LA LECHE SEGÚN SU TRATAMIENTO

Por su forma de tratamiento previo al consumo, existen varios tipos de leche. La fresca es la que recibe un tratamiento térmico muy breve. Por ello necesita permanecer dentro del frigorífico para su conservación. Caduca a los cuatro días. Por todo ello tiene un sabor más fuerte y aporta más nutrientes que los demás tipos de leche. La leche U.M.T. se trata al vapor y a temperaturas muy altas. Se vende en envases y se conserva a temperatura ambiente hasta cuatro meses. Eso siempre y cuando no se abra el envase. La leche de larga conservación es totalmente estéril. Se debe al tratamiento térmico que sufre. Por ello se conserva durante mucho tiempo.

OTROS TIPOS DE LECHES

Además están presentes en el mercado otros tipos de leche. Estos se utilizan en repostería y platos salados. Evaporada o concentrada. Es la que ha sido sometida a un proceso de homogeneización y evaporado al vacío. Su contenido de agua se reduce entre un 60 y un 75%. Este proceso termina con la esterilización. Su sabor es muy característico. No se recomienda para los platos salados, todo lo contrario que para los dulces. La leche condensada es una leche evaporada a la que se agrega un 40% de sacarosa. Es adecuada para hacer flanes y dulces moldeados. Tiene un alto aporte de calorías. La leche en polvo es una leche natural deshidratada. Se mezcla con agua y se utiliza como la leche normal. Al tener menos grasa es más digestiva.

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