martes , diciembre 12 2017
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El deporte en casa

En los hogares españoles la práctica del deporte cada vez es menor por la falta de tiempo libre y los altísimos precios de los gimnasios y centros deportivos. Quizás la solución para despistar a la pereza sea traer a nuestra misma casa el gimnasio. En el mercado abundan las ofertas de aparatos para realizar todo tipo de ejercicios gimnásticos que ocupan un mínimo espacio y se adaptan a cualquier rincón. Por suerte, las nuevas tendencias decorativas también abogan por la integración de unos ambientes en otros, por las habitaciones pluriempleadas y por las mezclas de estilos y objetos diferentes. Así, ahora es posible disponer en cualquier rincón de la casa de un mini-gimnasio sin atentar contra ninguna norma de la estética o el interiorismo. ¿Dónde instalarlo? Siempre que se pueda, se debe instalar el gimnasio en un cuarto independiente. Como el espacio no sobra, cabe la posibilidad de colocarlo en otra habitación lo suficientemente amplia. El dormitorio resulta adecuado para ello, principalmente por su condición de cuarto íntimo, donde se pueden practicar los ejercicios gimnásticos sin molestar a otras personas. También podría instalarse en el salón, pero la integración decorativa es mucho más difícil y, además, se trata de un lugar demasiado concurrido a todas horas. El dormitorio ofrece la ventaja de que apenas si se utiliza durante el día y no requiere más mobiliario que la cama, mesillas y armario. Este hecho permite asignar a la zona de dormir un espacio mínimo, destinando el resto para el mini-gimnasio. Otra posibilidad es situarlo en la terraza. ¿Compacto o disperso? Ya que en la mayoría de las ciudades apenas si se emplea debido a las inclemencias del tiempo, el exceso de ruido y la contaminación atmosférica. Una buena opción es acristalar este espacio. Eso sí, como en verano el sol molesta y reduce el rendimiento, deben cuidarse los ventanales con cortinas, estores o persianillas que aíslen el calor. Cuando en estos espacios no exista posibilidad de instalar un gimnasio, la solución puede estar en repartir los elementos de los que se compone entre distintas habitaciones. Así, por ejemplo, se puede colocar la bicicleta fija en el cuarto de baño, las pesas en la alcoba, y la barra fija en el pasillo. Además, muchos de los aparatos de gimnasia disfrutan de propiedades decorativas. Tal es el caso de las espalderas de madera que, al ir colgadas de los muros, apenas ocupan espacio y no están exentas de atractivo. El suelo: una buena base Existe una especial importancia en las características que debe reunir en cuanto al suelo. Hay que tener en cuenta que muchos ejercicios se efectúan sobre él; si es excesivamente frío y duro, puede resultar incómodo e, incluso, dañino. Debe estar revestido con un material algo blando, fácil de limpiar y aislante de los ruidos por los saltos y otros movimientos. Hay muchos revestimientos donde elegir. El más empleado es la tarima, en especial la instalada por el sistema flotante: entre ella y el suelo original se intercala una manta de fieltro que aísla térmicamente y amortigua los ruidos.También proporcionan excelentes resultados el corcho, los suelos de PVC y el linóleo. Además de salir bastante económicos, responden a todos los exquisitos exigibles. Conviene desechar la moqueta; se ensucia con el sudor, acumula polvo y es demasiado áspera para determinados ejercicios. Si el presupuesto no alcanza para cambiar el revestimiento, la solución la aportan las colchonetas convencionales de gimnasio. Deben medir alrededor de dos metros de longitud por uno de anchura y unos ocho centímetros de grosor. Conviene que sea desenfundable y que esté plastificada. Iluminación y ventilación Las paredes no tienen por qué llegar un acabado especial. Pero sí interesa que una de ellas se encuentre parcialmente cubierta por un espejo de cuerpo entero. Otros aspectos a cuidar son la iluminación y la ambientación. La primera se resuelve con un punto de luz general en el techo, que no cree sombras y tampoco emita calor. En el cuarto donde esté el gimnasio tiene que haber una entrada de aire fresco. Si se carece de ventana, habrá que estudiar la manera de que, abriendo puertas y ventanas de otras habitaciones llegue el aire necesario sin que se produzcan corrientes. Los radiadores o elementos de calefacción han de regularse de forma que no calienten a una temperatura superior a los 14 grados.

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