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Todo sobre las fibras vegetales

Las fibras vegetales son lo más fresco y veraniego que existe en decoración y lo más sano y ecológico que puedes meterte en casa. Bambú, coco, sisal, rafia, yute… Son fibras naturales que proceden en su mayoría de la rica flora tropical o asiática y sin las cuales no hubieran podido concebirse estilos decorativos de primer orden, como el colonial. Sin ellas tampoco disfrutaríamos este verano de todas esas maravillosas tendencias orientales que inundan los escaparates de cosas bonitas, baratas y positivas para nuestra salud y la del medio ambiente. La casa de bambú Muchos de los llamados muebles de caña están hechos con bambú. Esta gramínea, gran aliada de los chinos y los pandas, es tan resistente que con ella podrían construirse casas de varios pisos. Además, el que llega a nuestras tiendas procede de plantaciones controladas, por lo que tu conciencia ecológica puede quedarse tranquila si montas en tu habitación un salón de té en miniatura. Basta con un par de taburetes de bambú por mesa y dos o tres cojines redondos de paja. A tus pies Una alfombra de fibra vegetal sobre las duras y frías baldosas ampliará las posibilidades de tu dormitorio. Lo que antes era un desierto puede convertirse en un concurrido chill-out con la ayuda de una estera de coco, de sisal (otra fibra flexible y resistente procedente de América) o de algas marinas. Para levantar el ánimo, si es que en tus dominios está un poco por los suelos, nada mejor que una estera multicolor. Canasta de tres puntos El mimbre y la paja son fáciles de cultivar y trabajar, por eso dieron oficio a mucha gente de campo. En la época de nuestros abuelos, la cestería resolvió el menaje de muchas casas, pero, con la irrupción del plástico, ha estado cerca de extinguirse. Si ha renacido es gracias a las manos creativas y laboriosas de países como Indonesia. Sus gentes hacen maravillas con las hojas de palma, el junco o el jacinto de agua. No hay objeto de plástico comparable a esas cestas y bandejas hechas a la medida de nuestras pequeñas posesiones. La ventana discreta Los estores de caña, bambú, yute o rafia ofrecen muchas ventajas, además de estar hechos de una materia prima renovable. Son baratos y perfectos para protegernos del sol excesivo del verano. Permiten estar al fresco dentro de casa de una forma sana y sencilla, mientras por las rendijas que separan unas varillas de otras se filtra la luz, creando hipnóticos reflejos sobre los muebles, las paredes y todo cuanto nos rodea. Abre la ventana, baja el estor y prepárate para una siesta memorable. Lo mejor está en el interior Un 10% de la población es alérgica a algún tipo de fibra sintética, como el poliéster, la lycra, el nylon o las poliamidas, que se elaboran a partir de derivados del petróleo. Por eso se han inventado delikatessen como las almohadas de cáscara espelta (una variedad de trigo) y los colchones de fibras de coco o de soja, que ni irritan ni hacen sudar. Buenas razones para darte caña 1. Las características físicas de las fibras vegetales (flexibles pero duraderas, blandas, cálidas al tacto) las hacen más confortables que otros materiales naturales y sintéticos. 2. Cuidan de nuestra salud porque son materiales transpirables y evitan la proliferación de ácaros y bacterias en casa. Además, no atraen el polvo ni generan electricidad estática. 3. Como la mayoría de estas cañas se cultivan en zonas tropicales, con su compra contribuyes a dinamizar las economías locales de esos países. 4. Su cultivo produce menos impacto ambiental que, por ejemplo, el del algodón o la madera. Sobre todo si nos aseguramos de que procede de plantaciones controladas.

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