viernes , noviembre 24 2017
Inicio / Familia / Como enseñar a tus hijos a colaborar en casa
tareas domesticas hijos

Como enseñar a tus hijos a colaborar en casa

Instar a un niño a participar en las tareas domésticas es tan importante como enseñarle a hablar o caminar con soltura. Este es un largo proceso de aprendizaje y debe empezar desde la infancia. La edad ideal para que comiencen a adquirir ciertos hábitos son los cinco años.

Responsabilizando a los hijos de pequeñas tareas, se potencian otras capacidades fundamentales para su desarrollo y socialización. Así, el niño aprenderá a tomar pequeñas decisiones, a convivir con los demás o a valorar el propio esfuerzo y el de los otros. Además, ayuda a reforzar su autoestima.

Cuando un niño ayuda a colocar los libros o llevar un paquete de la compra está adquiriendo una serie de comportamientos breves que darán lugar a una conducta compleja.

La participación de los niños en las tareas del hogar debe comenzar a una edad temprana. ¿Cuándo? Los cinco años es una edad perfecta. En esta etapa su disposición es excelente, aunque todavía no se les puede exigir demasiado. Conviene tener en cuenta que la adquisición de estas costumbres será más costosa cuanto más tarde comience.

Buena disposición

A los cinco y seis años, una de las mayores necesidades de niño es recibir afecto. Además, a esta edad, su comportamiento conlleva fuertes dosis de imitación. Por esta razón no les costará mucho acercarse a los que más quiere dispuesto a ayudarles. Además, se desenvolverá mucho mejor en clase si previamente ha adquirido unas pautas de convivencia y cooperación en casa.

Hay que empezar con tareas sencillas, que sean capaces de realizar sin problemas y a ser posible interesantes. Poco a poco, irán aprendiendo otras más complejas, o que precisen mayor responsabilidad.

Sus preferencias

A la hora de incorporar al niño en la realización de pequeñas tareas es fundamental tener paciencia y no buscar la perfección. Lo que cuenta es su interés y el esfuerzo que pone en la elaboración de la misma. Todo el mundo necesita mejorar y ellos no son una excepción.

Hay que tener en cuenta sus capacidades y, por supuesto, sus preferencias. Es una tontería exigirle que doble la ropa cuando a él lo que le gusta es guardar la compra en la nevera. Además, sus pequeñas aportaciones nunca deben restarle tiempo para hacer otras cosas, como jugar, descansar o ir a un cumpleaños.

Premios

Por supuesto que el niño no debe identificar la realización de una tarea con la obtención de un premio. Sin embargo, de vez en cuando, darles un pequeño regalo puede constituir un aliciente o motivación para que adopten un comportamiento responsable.

Los premios no tienen por qué ser siempre tangibles e inmediatos. Una actividad divertida en familia (ir al parque o al zoo) puede resultar estupenda y, en muchas ocasiones, lo hará con mayor entusiasmo.

Con todo esto, el premio más importante sigue siendo el afecto de los padres. Éstos deben interesarse por el desarrollo de la tarea, felicitarles cuando lo hacen bien y animarles cuando no les sale perfecta.

Castigos

Los castigos, en cambio, ni son efectivos ni proporcionan al niño el sentimiento de ser querido. Antes de castigar, es preferible, por ejemplo, no darle el premio que se le había prometido. Retirando la pequeña recompensa el niño valorará más la importancia de cumplir con la responsabilidad que se le había encomendado.

Hay que dialogar con ellos. Si se niega a recoger sus juguetes, lo mejor es intentar averiguar las razones por las que no quiere hacerlo, o idear otro sistema más práctico para que lo haga.

Quizás te interese

El stress en los niños

El manejo del temor y la ansiedad del stress postraumático resultan difíciles en los niños. …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *