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Cómo ser ecológico en casa

Con frecuencia, quienes contemplan desastres ecológicos por televisión –petroleros que derraman combustible, vertidos de empresas químicas,…– tuercen el gesto y se lamentan, al menos durante el tiempo que dura la información, de la torpeza de los responsables. Sin embargo, el respeto por el medio ambiente es una responsabilidad que atañe a todos y debe comenzar en los propios hogares.

AGUA

Lo que se gasta. Por ejemplo, en los países desarrollados, una persona consume, como media, alrededor de doscientos litros de agua al día. De esa cantidad, las tres cuartas partes se utilizan en el baño, y la mitad se desperdicia inútilmente. Por un cabezal normal de ducha pasan de quince a veinticinco litros de agua por minuto. Si se prolonga el remojo cinco minutos, se derrochan entre 75 y 125 litros. Lo que se puede ahorrar. Para ahorrar agua y energía (el agua se calienta), se puede utilizar un cabezal de ducha de bajo consumo, por el que sólo pasan unos diez litros por minuto. Para saber si el que se tiene en casa es uno común o uno de menor consumo, se puede colocar un balde con una marca a los tres litros bajo la ducha y abrir el grifo. Si tarda menos de veinte segundos en llenarse, no es de consumo reducido. Una familia de cuatro miembros que se duche diariamente durante cinco minutos ahorrará de esta manera 50.000 litros en un año.

SUAVIZANTES

Lo que contaminan. Detrás de los aromas suaves y de la agradable sensación que producen en la piel los suavizantes de ropas, se esconde un terrible daño a los ecosistemas acuáticos, sobre todo cuando el agua que los contiene llega a ellos a través de las cloacas. Muchos peces y otros animales se ven afectados. Una alternativa. Una excelente opción para evitar los suavizantes es el bicarbonato. Si se coloca un poco de este polvo en el agua del último lavado, las prendas quedan igual de suaves que con los productos industriales. El bicarbonato no tiene olor y no perfuma, pero sin duda se paga un precio insignificante cuando se prescinde del aroma en la camisa a cambio de salvar los ríos, lagos y mares.

ENVASES, VIDRIO, LATAS, PAPEL

Lo que se hace. Por otro lado, la filosofía consumista de usar y tirar en la que se educa a las personas es nefasta para el entorno. Se gasta inútilmente en envases y en otros productos que luego no se reutilizan –cada vez es más acuciante, por otro lado, el problema de qué hacer con tantas basuras–. Hay muchos elementos que se pueden reciclar. Principalmente el vidrio, las latas y el papel. Lo que se puede hacer. Se pueden guardar las botellas y los frascos de vidrio vacíos, y tirarlos al contenedor más cercano. Las latas (de refrescos, cerveza,…) es preferible no comprarlas, porque el hierro y el aluminio son metales muy necesarios para otras cosas. De lo que se paga por cada lata, más de la mitad se lo lleva la fabricación del envase que se tira a la basura. Aún hay pocos contenedores para depositarlas, pero se pueden usar si se tienen cerca, y si no, se deben exigir al Ayuntamiento. Los periódicos, papeles, cartones, embalajes, bolsas de papel… que sobren, también se pueden reciclar –de esta forma no habrá que cortar más árboles para hacer papel nuevo–. Además, se recomienda no comprar productos de usar y tirar, como mecheros o bolígrafos no recargables, cámaras fotográficas válidas para un único carrete…

BETÚN

Lo que contamina. Muchos productos comerciales que se venden para limpiar el calzado, carteras u otras prendas de cuero, contienen sustancias cancerígenas que dañan la salud y el medio ambiente. Y los animales y las plantas también pueden verse afectados cuando se tiran a la basura los envases vacíos y los trapos empleados para lustrar. Este tipo de productos pueden evitarse utilizando otros naturales que son muy eficientes. Algunos consejos prácticos. En cuero de colores claros, se puede aplicar aceite de oliva con un paño, y extenderlo con otro seco. El de color negro o marrón oscuro, se frotará con jugo de limón, y luego se sacará brillo con un paño limpio. En el de gamuza oscuro, se resaltará el color pasando café fuerte recién preparado con una esponja. En el de gamuza claro, una goma de borrar lápiz (blanca, que no mancha). En el charol de cualquier color, un paño empapado en vinagre blanco garantiza un brillo y limpieza únicos.

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