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Ecologismo en el día a día

Para ser un buen ecologista no es imprescindible perseguir petroleros o encadenarse a submarinos nucleares. Tener un comportamiento consecuente con el medio ambiente en el día a día puede convertirse en la mejor contribución para mejorar la salud del planeta. Es aquí donde cualquier individuo tiene en su mano la decisión de respetar lo que le rodea, sin que valga ningún tipo de excusa. Pero, ¿qué actitudes comunes son las que más favorecen al impacto medioambiental? ¿cuáles son las precauciones a seguir para frenar dicho deterioro?

AGUA

En España se vive una situación muy especial: llueve poco, se malgasta el agua y, además, es muy barata. Es el tercer país del mundo en consumo de agua por habitante, y ésta es prácticamente gratis. En torno a un 15% del preciado elemento es gastado en actividades diarias como ducharse, lavar los platos o tirar de la cadena. Pautas a seguir No convertir el WC en una papelera. Un correcto uso en este aspecto ahorra un 30% del agua consumida. Incorporar tecnología ahorradora de agua (doble pulsación). Elegir la ducha antes que el baño. Una bañera necesita de media 150 litros; una ducha, unos 75 litros. Llenar la lavadora y el lavavajillas en su capacidad. Rapidez a la hora de arreglar las averías ya que a través de éstas se pierden cantidades ingentes de agua.

LUZ

Con sólo encender la luz de una habitación, los gastos de energía aumentan favoreciendo el deterioro del medio ambiente. La iluminación supone un cuarto del consumo energético de un hogar medio. Pautas a seguir Aprovechar la luz natural. Se puede pintar la casa de colores claros ya que reflejan la luz dando más luminosidad. Utilización de bombillas fluorescentes o de bajo consumo. Limpieza exhaustiva de cualquier fuente de luz, ya sea natural o artificial. Apagar la luz cuando no es necesaria. LA COCINA La cocina es el espacio de la casa donde más energía se consume, lo que provoca una producción de CO2 enorme. Además, hay que tener en cuenta que a la hora de cocinar, después de haber alcanzado el punto de ebullición, el mantenimiento del fuego a máxima potencia no supone un aumento de la temperatura ni un ahorro del tiempo de cocción. Pautas a seguir Hacer uso del calor residual bajando los fuegos antes de terminar la cocción. Utilización de ollas a presión. Los fuegos no deben ser más grandes que la base del recipiente. LATAS, VIDRIO, PAPEL, PLÁSTICO Y PILAS La fabricación de todos estos elementos supone un gasto de energía y de materias primas que se puede evitar. Un individuo occidental utiliza 150 kilos de papel y derivados al año, lo que supone 180 kilos de madera. Además, materiales como las latas, el cristal y el plástico tardan mucho en desaparecer e incluso son tóxicos, como es el caso del PVC. Pautas a seguir Nadie duda de la utilidad de estos elementos a la hora de facilitar la labor diaria de cada uno. La medida más factible es la del reciclaje en cualquiera de los casos. Un dato para mostrar la importancia de este acto: reciclar un millón de toneladas de papel supone salvar de la tala a 10 millones de árboles. CALEFACCIÓN Y AIRE ACONDICIONADO Poner en marcha cualquiera de estos dos aparatos supone un gasto energético considerable. A lo que hay que sumar las emisiones de CO2 que llegan a producir. Por ejemplo, una calefacción en una hora de encendido gasta 2,6 metros cúbicos de gas. Pautas a seguir Poner la temperatura que realmente sea necesaria (20º C). Subir un grado más de lo debido supone un gasto extra de un 6%. Aislar en condiciones todas aquellas partes del hogar donde se produzcan fugas de calor o de frío. Una tira de fieltro puede ser un buen remedio.

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