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Consejos para conducir con mal tiempo

El viento, la lluvia, la nieve, el hielo o la niebla suelen dificultar la conducción. Sobre todo si no se tienen en cuenta los riesgos que cada uno entraña. El conductor debe conocer las claves para circular adecuadamente y evitar los peligros de cada elemento meteorológico.

VIENTO EN LA TRAYECTORIA

A veces no se detecta el viento hasta que zarandea el vehículo y lo desvía de su trayectoria. Observar la dirección hacia donde se inclinan las plantas y arbustos del borde de la carretera es un eficaz y sencillo método para percatarse de tal dirección. Hay dos situaciones con las que se debe tener especial cuidado: al adelantar a otro vehículo- sobre todo si es voluminoso- y al salir de una zona protegida por edificios, montículos, túneles, etc. a otra llana. En ambos casos debe disminuirse la velocidad y sujetar firmemente el volante. Se debe de ir corrigiendo la trayectoria, pero con movimientos suaves. Rectificar bruscamente con el volante puede provocar bandazos. Es aconsejable mantener cierto grado de aceleración (reducir a una marcha inferior), para que la fuerza del motor ayude a mantener la trayectoria. LLUVIA, PEOR AL PRINCIPIO Cuando comienza a llover, el agua se mezcla con el polvo y la grasa del asfalto. La carretera se hace muy resbaladiza. Si continúa lloviendo aumenta algo la adherencia. Aunque si hay mucha cantidad de agua en el suelo, pueden patinar las ruedas. La menor adherencia dificulta el frenado. Como medida de precaución debe aumentarse la distancia de seguridad con el vehículo precedente. Conviene reducir la velocidad, sobre todo en las curvas. También debe procurarse frenar en línea recta, antes de llegar a las curvas. Además los movimientos de volante deben ser suaves y progresivos. Para una mejor visibilidad conviene: Sustituir las escobillas si no efectúan un barrido correcto. Dirigir la calefacción o el aire acondicionado hacia los cristales. Usar una bayeta o un producto antivaho. Encender el alumbrado. Esto tiene una doble finalidad: ver y ser vistos. NIEVE: LAS CLAVES PARA CIRCULAR La Dirección General de Tráfico (DGT) ha establecido cuatro niveles de dificultad para circular con nieve. El conductor debe conocer las claves para actuar correctamente en cada uno de ellos. Comienza a nevar: No superar los 100 km/h en autopista y autovías y 80 km/h en el resto. Los camiones deben circular por el carril derecho y sin adelantar. Extremar la prudencia y permanecer atentos al parte meteorológico. Suelo parcialmente cubierto: Los camiones y vehículos articulados tienen prohibida la circulación. Los turismos y autobuses no han de superar los 60 km/h de velocidad. Disminuir más la velocidad en curvas y tramos inclinados. Evitar maniobras bruscas y aumentar la distancia de seguridad. Si se prevé un empeoramiento y no lleva cadenas, ropa de abrigo, etc. detenerse en el área de servicio más próxima. Carretera cubierta: Sólo se puede circular con cadenas, mecanismos similares o neumáticos especiales y a 30 km/h como máximo. Los vehículos articulados, camiones y autobuses tienen prohibida la circulación. Al resto se recomienda aplazar el viaje. Poner las cadenas antes de quedarse inmovilizado. No parar en lugares donde se pueda obstaculizar la circulación. No rebasar a los vehículos inmovilizados si no se tiene la seguridad de poder continuar la marcha. Mucho espesor: La nieve de varios centímetros de espesor o helada hace imposible la circulación. Riesgo de quedarse inmovilizado por períodos prolongados de tiempo. Evitar las rutas que sufran este nivel de nieve. La DGT señalará cuáles son. En caso de inmovilización, apagar el motor y no abandonar el vehículo si no hay refugio. Aparcar sin obstaculizar a las quitanieves. HIELO: CÓMO AGARRARSE El hielo es otro de los elementos que condiciona más gravemente la adherencia. Se forma por congelación de la humedad y tiene un coeficiente de adherencia prácticamente nulo. Recomendaciones: Precaución con las umbrías y proximidades de arroyos. Disminuir la velocidad y llevar el motor a un régimen bajo (1.500 ó 2.500 r.p.m.) para conseguir un mayor agarre si se sospecha que puede haber placas de hielo. No olvidar que la capacidad de frenada se reduce mucho. Tocar el pedal de freno con suma suavidad. VER EN LA NIEBLA Ver y ser vistos, ese es el objetivo. Para lograrlo: Utilizar el alumbrado de cruce (el de carretera rebota en la niebla). El alumbrado especial antiniebla (delantero) es un buen complemento. Recordar que es de día cuando más se requiere el alumbrado de niebla para ser visto, ya que la luz diurna mimetiza casi por completo los automóviles, especialmente aquéllos de colores claros y metalizados. El trasero, obligatorio, permite que se detecte con antelación la presencia de otro vehículo.

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