sábado , enero 20 2018
Inicio / Salud / Como funcionan las unidades de dolor

Como funcionan las unidades de dolor

Todos los grandes hospitales cuentan con Unidades de Dolor que intentan curar o al menos aliviar el sufrimiento crónico que padecen algunos enfermos.

La primera Unidad de Dolor nació en Seattle de la mano del doctor John Bonica en los años sesenta y sus exitosas experiencias se propagan rápidamente por EEUU y Europa. Entre 1975 y 1980, comenzaron a implantarse en diversos hospitales españoles. “Desde el principio nuestro objetivo ha sido la creación de protocolos de trabajo para aliviar el dolor crónico independientemente de su origen”, explica Enrique Reig, especialista en Anestesiología y Reanimación y director de la Clínica del Dolor del Hospital Universitario Clínica Puerta de Hierro, inaugurado en Madrid en 1981.

Este centro presta hoy sus servicios a un elevado número de pacientes al año, de los cuales un 35% padecen dolor oncológico y un 65% sufren dolor crónico motivado por enfermedades no cancerosas. Tal y como recomienda la International Association the Study of Pain, la plantilla se compone de un grupo multidisciplinar en el que participan varios especialistas (Anestesiología y Reanimación, Oncología Radioterápica, Rehabilitación, Medicina General…), junto con enfermeras y auxiliares.

El trabajo de esta unidad se despliega en tres frentes diferentes. En el Hospital de Día se acomete la aplicación de aquellos tratamientos que no conllevan la estancia del enfermo en el hospital. También dispone de un día semanal de quirófano en la Clínica Puerta de Hierro para tratar mediante técnicas quirúrgicas a los que precisan un ingreso hospitalario. Además, atiende una consulta externa para el estudio de nuevos pacientes o la revisión de su terapia.

Dolor oncológico

El tratamiento del dolor rebelde y persistente se bifurca en dos áreas diferentes en función de si tiene o no su origen en el cáncer. El dolor oncológico afecta a aquellos enfermos con tumor que han sido sometidos a un intervención quirúrgica o a una terapia específica, ya sea radioterapia, quimioterapia u hormonoterapia. Con frecuencia, el sufrimiento tiene su causa en las lesiones que provoca el tumor y que no remiten con los remedios que intentan poner fin a la enfermedad.

El dolor tumoral puede atacar a sus víctimas en distintas fases del proceso cancerígeno. Por esta razón, la Clínica del Dolor puede entrar en escena al principio de la enfermedad, si es que ésta se desata acompañada de tormento, durante el tratamiento concreto del mal o cuando ya no hay forma de evitar el terrible desenlace. En los dos primeros casos se hace frente al sufrimiento con técnicas que tienden a ser conservadoras, mientras que en la situación terminal la meta es acabar con el dolor a toda costa, empleando para ello medios más sofisticados o agresivos.

Dolor crónico

Pero el cáncer no es la única patología que conlleva tormento físico. También es propio de los enfermos sometidos a una amputación o de los que padecen trastornos vasculares periféricos o falta de riego en las piernas, ciáticas y lumbalgias rebeldes que no permiten una cirugía correctora, determinadas neuralgias… Cada caso supone un tratamiento selectivo, que intenta ajustarse como un guante a las necesidades de cada enfermo dentro de un trato cordial y absolutamente personalizado.

Quizás te interese

limpieza de cara

Cómo realizar una limpieza de cutis casera

Realizar una limpieza de cutis casera una vez por semana es imprescindible para cuidar la …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *