Miércoles , Agosto 23 2017
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Cuidado de los pechos

El pecho es uno de los atributos más bellos y delicados del cuerpo femenino. Mantenerlo firme y turgente sin pasar por el quirófano requiere mucha constancia en dos frentes: ejercicio e hidratación. La ley de la gravedad y el paso del tiempo acechan la delicada belleza de los senos. Su cuidado debe centrarse en el fortalecimiento de la musculatura pectoral, cuya misión consiste en mantenerlos erguidos. Si estos músculos de suspensión se atrofian será casi imposible que recuperen su altanería. La natación, que además favorece su desarrollo armonioso, es el ejercicio estrella a la hora de mimarlos. La adolescencia (12-13 años) se considera el momento más adecuado para iniciarse en este deporte, cuya práctica deberá acompañarnos a lo largo de toda una vida. La hidratación es otro de nuestros caballos de batalla, ya que si su piel se mantiene fuerte y elástica resulta más difícil que ceda. Productos cosméticos Como plan de ataque no puede faltar el uso diario de cremas hidratantes específicas después del baño; sana costumbre que también debe extenderse a los pezones al menos tres veces por semana. No hay que olvidar que para que cualquier tratamiento sobre el busto sea efectivo deberá contemplar también el triángulo que va desde el centro del pecho hasta los hombros y el cuello. Tenga en cuenta que la piel de esta zona es sumamente sensible y delicada, por lo que el masaje debe aplicarse con mucha suavidad. Los aceites vegetales, en especial los de borraja, germen de trigo, onagra y aguacate, son muy nutritivos, penetran de maravilla y aportan suavidad y elasticidad a la piel. Todos ellos preservan y regeneran las fibras de colágeno y tienen efectos protectores, revitalizantes y antiarrugas. El sostén Otra regla fundamental para lucir un pecho firme sin tener que echar mano de la cirugía es el uso de un sujetador apropiado. Esta prenda no sólo garantiza su sujeción, sino que en la época de crecimiento puede determinar su futura estética. Opte por sujetadores de algodón que sean elásticos y recojan bien sus atributos. Deseche aquellos tejidos que dan de sí con el uso, procure que no le queden muy apretados y recuerde que debe llevarlo puesto siempre que haga algún deporte. El agua fría también es un buen aliado. Se recomienda bañarse o ducharse con agua templada y rematar la faena aplicando directamente sobre el pecho una ducha rápida con agua fría que tiene por misión revitalizar los músculos pectorales. Las menos valientes pueden hacerse un breve y suave masaje pectoral con un cubito de hielo. Además, es primordial tratar de mantener la espalda recta en todo momento. Una posición correcta impedirá que los pechos reposen sobre la caja torácica y con ello se deteriore su erguida estética. También habrá que vigilar los cambios bruscos de peso, ya que éstos causan serios estragos sobre el busto. Mascarilla casera El pecho, formado sobre todo por grasa y tejido conjuntivo, se resiente de inmediato al ganar o perder kilos y da lugar a la aparición de las antiestéticas estrías. Una vez por semana y antes del baño no está de más aplicarse una mascarilla nutritiva que nutra la piel y la ayude a mantenerse hidratada y sedosa. Disuelva en media tacita de leche fría una cucharada de aceite de oliva, una de miel y otra de levadura de cerveza, déjela actuar durante unos minutos y aclare con abundante agua templada. El sol, la arena y la sal también son enemigos a combatir. Procure dosificar el tiempo de exposición a los rayos solares y siempre bajo una crema de protección elevada.

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