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Duermete niño

Boca arriba, boca abajo, de costado, muy arropado, con pocas mantas, el dilema acerca de en qué posición acomodar a sus bebés ha acosado a las madres a través de la historia. Durante mucho tiempo, los médicos advirtieron que bajo ninguna circunstancia debía ubicárselo boca arriba; pero ahora la opinión de los especialistas ha cambiado. Cómo debe dormir el bebe Las últimas recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría son claras: los bebés deben dormir boca arriba, con los piecitos tocando el borde de la cuna para que no se desplacen y con los bracitos por fuera de la sábana para que no se enrosquen en ella. ¿Por qué tanta preocupación en torno de la posición en la que duermen los niños? El ambiente en el que duerme el bebé, su postura al acostarse y el lugar que ocupa en relación con sus padres cumplen un rol indiscutible para disminuir los riesgos de incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Se denomina así al trastorno que originó el fallecimiento de un niño menor de un año cuando, luego de una minuciosa investigación que incluye una autopsia completa, el examen de la escena de la muerte y la revisión de la historia clínica del niño, éste permanece inexplicable. Según las últimas investigaciones, una importante forma de prevenir esta situación es controlar cómo y con quién se acuesta a un bebé. Los especialistas quedaron perplejos y asombrados al observar que una práctica en el cuidado de los bebés, como ponerlos a dormir boca arriba, y no una intervención quirúrgica, farmacológica o biológica podía producir una drástica disminución en los índices del SMSL. Este trastorno se da con mayor frecuencia entre los dos y los cuatro meses de edad, y los estudios demostraron que la práctica que impone la soledad de los bebés para dormir, que tiene poco más de un siglo de vigencia, se tiene en cuenta en muy pocos países y aumenta el riesgo del SMSL. En la misma habitación Diversos estudios de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, descubrieron una conexión neuronal que se activa en momentos en que los niveles de oxigeno descienden (es decir, se produce hipoxia) y desencadena una reacción de respiración incrementada. Estos hallazgos, basados en animales, han conducido a los científicos a postular que muchos recién nacidos no tienen suficientes neuronas como para responder a la hipoxia. Tal déficit de respuesta, afirman, podría ser un factor causante del SMSL, que cada año produce la muerte de varios miles de bebés en los Estados Unidos. Podría suceder que los bebés con tendencia a sufrir este trastorno no tengan el mismo nivel de reacción que los recién nacidos típicos, que tengan un retraso en la maduración. De allí la controversia en torno del sueño infantil. Para la gran mayoría de la población contemporánea, es más natural y frecuente que la madre duerma a una distancia que le permita tocar y darle de mamar a su bebé durante la noche. Si bien todos parecen coincidir en que es mejor para el bebé dormir cerca de sus padres, las opiniones se dividen a la hora de determinar qué tan cerca es lo indicado. El tema del colecho es particularmente discutido. El colecho Se define como colecho a la situación en la que el niño duerme en la misma cama que su madre o con otros miembros de la familia, todas las noches, durante por lo menos cuatro horas. Hay quienes lo consideran como posible factor de prevención del SMSL y quienes, por el contrario, suponen que es contraproducente. El contacto cercano durante el sueño entre el bebé y sus padres tiene, para algunos pediatras, enormes beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos, una mayor estabilidad cardíaco-respiratoria y en la oxigenación de los niños, menores episodios de llanto y mejor termorregulación, aumento de la prevalencia y duración de la lactancia, así como incremento de la leche materna. Si se tiene en cuenta que la leche materna tiene contenidos calóricos y proteicos relativamente bajos y que, en consecuencia, el bebé necesita alimentarse a libre demanda durante la noche y el día, no tanto con mamadas prolongadas sino con mamadas repetidas, el contacto nocturno íntimo entre ambos sería ideal para esta práctica. Una práctica discutida El principal defensor del colecho como factor de prevención del SMSL es el antropólogo James MacKenna, de la Universidad de Notre Dame, Indiana, Estados Unidos, que publicó dos estudios en 1997 en Pediatrics sobre el tema . MacKenna comprobó que los bebés que realizan colecho con su madre duplican el número de veces que se amamantan durante la noche en relación con aquellos que no lo hacen, prolongándose el tiempo total de la lactancia en un 40 por ciento durante la noche. Pero la oposición que encuentran los argumentos de MacKenna dentro del mundo científico no es poca. John Kattwinkel, experimentado neonatólogo perteneciente al grupo de Trabajo de la Academia Americana de Pediatría que normatiza la posición del lactante para dormir y estudia la relación entre el colecho y el SMSL, opina que no hay ninguna investigación que demuestre fehacientemente que el colecho disminuye los riesgos SMSL sino que, más aún, en ciertas circunstancias puede ser un factor de riesgo. Y cita estudios realizados en Nueva Zelanda e Inglaterra que demuestran que el colecho aumenta el riesgo del SMSL en forma significativa en las madres fumadoras. Otro trabajo es el de La Comisión de Seguridad de Productos al Consumidor de los Estados Unidos, que intentó analizar, retrospectivamente, durante 8 años, las muertes de niños mientras se encontraban en la cama de los adultos. Los resultados mostraron 515 niños fallecidos hasta la edad de 2 años, de los cuales 181 fallecieron sofocados por aplastamiento mientras compartían la cama con sus padres, hermanos u otra persona. El resto de las muertes correspondió a sofocación o estrangulamiento relacionados con diferentes situaciones de entrampamiento de la cabeza del bebé entre el colchón y la pared, entre el colchón y ambos respaldos de la cama, y entre los barrotes que se utilizan para evitar una posible caída del infante de la cama. El investigador Peter Blair y sus colaboradores publicaron un estudio hecho sobre 325 casos de SMSL y 1300 controles. Los resultados indicaron que los niños que comparten un sofá con un adulto durante el sueño tienen un riesgo muy elevado del SMSL. En cambio, existe menor riesgo cuando comparten el espacio compartido es el cuarto. Del análisis de todos esos casos se desprendió que el riesgo de colecho en los niños menores de 14 semanas se relaciona con el extremo cansancio de los padres, el reciente consumo de alcohol y las condiciones de hacinamiento. “A menos que la madre fume, la práctica del colecho no incrementa la incidencia del SMSL -afirma el especialista-. De hecho, y paradójicamente, en los países asiáticos, donde el colecho está incorporado culturalmente desde hace siglos, hay una baja incidencia del SMSL. Así que el colecho no es lo que constituye una práctica riesgosa en sí misma, sino las particulares circunstancias en las que se desarrolla, y que pueden convertirlo tanto en una experiencia biopsíquica enriquecedora para el binomio madre-bebé como en un drama por la muerte accidental del hijo. Recomendaciones Para disminuir el riesgo de SMSL, hay recomendaciones fáciles de poner en práctica: Lo más seguro es que el bebé duerma en una cuna ubicada junto a la cama de sus padres, boca arriba, sobre un colchón firme, sin juguetes ni almohadas o ropa a su alrededor. Los padres que quieran practicar el colecho deberían tener en cuenta que no tienen que hacerlo si la madre fuma o está fatigada, no acostar al bebé sobre una superficie blanda como, por ejemplo, una almohada, un colchón de agua, colchas mullidas, piel de cordero, etc.; evitar el colecho en un sofá, con hermanos, hermanas u otros familiares a excepción de la madre, no hacerlo si alguno de los padres bebe alcohol, es drogadicto o tiene depresión. Y para aquellas madres que se sientan inquietas acerca de la seguridad de dormir boca arriba, el doctor Jenik asegura que la aspiración de contenido gástrico no constituye un problema en los bebés que duermen boca arriba, si están sanos.

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