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La lactancia y tú: ¿Cómo te afecta a ti y a tu bebé?

Tras el parto comienza una de las etapas más importantes en el desarrollo del bebé y la lactancia es la mejor de las maneras de alimentar a tu bebé. Según la OMS y Unicef, “la lactancia materna en una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños”. Además afirman que la lactancia ha de ser exclusiva durante los seis primeros meses y continuar hasta los 2 años o más junto  a la alimentación complementaria. En cuanto a las ventajas de la lactancia materna has de saber que previene a tu hijo de infecciones y sensibilizaciones a los alimentos. A lo largo de las 30 semanas recomendadas de lactancia materna exclusiva tanto tú como el bebé experimentareis cambios que vamos a explicar a continuación.

Semana 13-14

A partir de la semana 13, tres meses tras el nacimiento, la lactancia entra en una nueva fase. Durante las primeras 12 semanas, los bebés necesitan entre 8 y 12 tomas al día. Pero, a partir del tercer mes podrás reducir este número, ya que el estómago de tu bebé ha crecido y poco a poco van aumentando las horas de sueño.. Además, tus pechos estarán menos duros y no tan sensibles como en el comienzo de la lactancia y es posible que ya no haya el conocido ‘goteo’ entre tomas. Otro punto a tener en cuenta es que muchos bebés empiezan el proceso de dentición. De estar en este proceso tu bebé no te alarmes, es normal. Te recomendamos que le compres un mordedor para aliviarle. Hay algunas mamás que tienen la idea equivocada de que al nacerle los dientes les van a morder a la hora de darle el pecho. Pero en verdad, los bebés no muerden cuando succionan. Y en el caso de hacerlo, han de parar de succionar para morder.

Semana 15-18

Entre las semanas 15 y 18 tu bebé es cada vez más curioso. Durante las tomas es muy importante que busque un lugar tranquilo, libre de ruidos y distracciones para evitar que deje de succionar. Con el fin de la semana 16 se acaba la baja por maternidad. En el caso de que desees seguir con la lactancia materna, pues extraer tomas de leche para que más tarde tu pareja o un familiar se las pueda dar. Por otro lado, que otras personas comiencen a darle de comer a tu hijo sirve para que se habitúe y no rechace nuevos alimentos cuando estos sean incluidos en su dieta. Otra opción para poder incorporarte al trabajo es recurrir a la lactancia mixta, es decir, que alternes las tomas de leche materna con los biberones. Algunas madres optan por dejar de dar el pecho cuando se incorporan al trabajo. Sea cual sea la opción, es imprescindible que consultes con tu profesional de la salud y que el cambio se realice de manera gradual y no de golpe con el fin de evitar posibles trastornos.

Semanas 19-22

A lo largo de las semana 19 y 22 tu bebé tiende a tener ciclos de sueño más longevos. Esto es un alivio para ti si cuentas con un hijo que pasa malas noches y le cuesta quedarse dormido.

Semana 23-26

A lo largo de las semanas 23 y 26 los bebés tienden a moverse mucho y es posible que en algún momento de la noche duerman boca abajo. Cuando esto sucede, muchos padres se alarman y están inquietos por si tu bebé deja de respirar. No hay que alarmarse porque esto no sucede, según los expertos, porque si e bebé ya puede darse la vuelta, también es capaz de protegerse.

Semana 27-30

Finalmente, a partir del sexto mes ya recomiendan la inclusión de la dieta complementaria para aquellos bebés que han sido alimentados con leche materna. Si piensas que tu bebé está listo para recibir nuevos alimentos has de consultarlo previamente con la pediatra. Del mismo modo que si crees que ya es momento de dejar atrás la lactancia, es preferible que lo consultes con tu pediatra, ya que el proceso es gradual y no de golpe. Si decides mantener el pecho durante el resto del año, es una decisión acertada. Respecto a la alimentación complementaria, puedes empezar con papillas de cereales sin gluten (arroz y maíz), purés de fruta (manzana o pera) y de verduras y hortalizas (zanahoria, patata, calabaza cocida). Recuerda que todos estos alimentos deben estar totalmente triturados y sin grumo alguno. Lo mismo ocurrirá el día que decidas incluir el pollo y la carne en los purés, estos deben de estar muy bien cocinados y triturados.

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