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Medicina preventiva, mejor prevenir que curar

El refrán de “más vale prevenir que curar” es un pilar importante en el desarrollo de la medicina preventiva. En el caso de los mayores, este área de la medicina les ayuda a mejorar las condiciones de su calidad de vida. Problemas cardiovasculares, osteoporosis o los relacionados con el aparato locomotor pueden evitarse o disminuir sus efectos con tratamientos preventivos. Éste es el objetivo de la especialidad de medicina preventiva, intentar realizar acciones que impidan el desarrollo de la enfermedad. Osteoporosis No toda la medicina preventiva se basa en el suministro de fármacos. Una buena dieta y una serie de hábitos en la vida diaria permiten el evitar el consumo de medicinas. Por ejemplo, según un gran número de expertos, la prevención de la osteoporosis debe realizarse desde una edad temprana. Las personas que consumen un buen número de productos lácteos durante sus primeras etapas de vida y de forma diaria, tienen menos riesgos de padecer esta enfermedad que los que no incluyen la leche u otros productos derivados de éste en su dieta. El mínimo recomendado para todas las edades es la ingestión de dos vasos de leche, 250 gramos, o la misma cantidad en productos derivados de este alimento. Osteoartritis No solo la osteoporosis es un reto para la tercera edad, también y seguramente un dolor mas frecuente, silencioso y extendido es el derivado de la osteoartritis. Se estima que del millón y medio de personas de mas de 65 años de España, cerca del 80%, tienen o pasan por algún tipo de osteoartritis de modo permanente o esporádico. Frecuentemente, ya a partir de los 50 años este tipo de trastornos coexisten con algún otro de tipo crónico. Una de las medidas preventivas recomendadas para evitar que esta situación dolorosa se incremente es la realización de un deporte físico de impacto moderado. El deporte es otra de las herramientas que pueden ayudar a prevenir y retardar este tipo de procesos dolorosos. Enfermedades sistémicas La especialidad de la medicina preventiva intenta también evitar o ralentizar los factores que pueden desencadenar las dolencias que se padecen. En este sentido, algunas enfermedades sistémicas – tales como la diabetes, hipertensión arterial, artritis reumatoidea- pueden producir el desarrollo o generación de otras enfermedades. En este aspecto, por ejemplo, algunos órganos como los riñones o los ojos, se pueden ver afectados cuando se padecen ciertos tipos de enfermedades sistémicas, por lo que la medicina preventiva recomienda no sólo atenerse en el ámbito de la dolencia, sino estar alerta y realizar análisis periódicos de otros ámbitos del cuerpo. Por ello es frecuente que cuando se padece diabetes, el médico recomiende la visita al oftalmólogo. En beneficio de todos La medicina preventiva se fundamenta en la realización de un amplio análisis y seguimiento de las enfermedades. Tras ello, y conociendo su evolución, se determina la forma de evitarlas. Su campo de actuación es conocer cuáles son las enfermedades más comunes de una población y determinar cuáles los hábitos necesarios para la corrección de esas futuras afecciones entre ese núcleo de personas. En este sentido, se han realizado experiencias que pueden mejorar nuestras condiciones de vida. En un proyecto realizado recientemente en Finlandia, gracias a la medicina preventiva se puso en marcha una acción de campaña de prevención contra las enfermedades cardiovasculares que ha supuesto una gran reducción en las personas que pueden llegar a padecerlas, llegando a disminuirse la mortalidad de este tipo de enfermedades en un 72%.

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